Los clubes sociales de cannabis reabren sus puertas durante la desescalada

Los clubes sociales de cannabis reabren sus puertas durante la desescalada

  • La entrada a la Fase 1 de la desescalada implicó la reapertura de los clubes sociales de cannabis.
  • Hablamos con algunas asociaciones para saber cómo es su “nueva normalidad”, y qué factura les ha pasado el cierre durante el confinamiento.

Los clubes sociales de cannabis y la asociaciones de consumidores de cannabis cerraron sus puertas cuando se decretó el Estado de Alarma el 15 de marzo, fruto de las medidas adoptadas para frenar los contagios por coronavirus. Muchos consumidores de cannabis, y usuarios de cannabis medicinal, quedaron desabastecidos durante el confinamiento, como os contamos en este artículo. Y en ningún caso se consideraron los cannabinoides y los terpenos como un bien de primera necesidad, ni siquiera para quienes los emplean para paliar dolencias y mejorar su calidad de vida.

El inicio de la desescalada, aunque no contemplaba la reapertura de estos establecimientos explícitamente, sí implicaba la reapertura de locales comerciales, y de bares. Así que los clubes reabrieron sus puertas según la provincia donde se encuentran iba pasando a la Fase 1 o a la Fase 2. Preguntamos a algunos de los presidentes de esas asociaciones cómo se han adaptado a las nuevas normas de seguridad, y cómo han encontrado a sus asociados.

Cita previa, pantallas de protección, no quedarse en las instalaciones, acudir con mascarillas y limpiarse las manos al entrar.

El denominador común de todos ellos es que, aunque han reiniciado la actividad de la dispensación, no se ha permitido, en la mayoría de los casos, que los socios hagan aún uso de las instalaciones. Y donde se ha permitido, los usuarios no están quedándose en la asociación a consumir el cannabis recién dispensado, como solía ocurrir antes del confinamiento. “Nos estamos encontrando con que las personas socias no hacen uso de la sede social, se quedan cinco minutos como mucho”, afirma Eric, de CatFac. En Cataluña, comunidad autónoma que reúne el mayor número de clubes sociales de cannabis del territorio, “está costando que se vuelva a recuperar el flujo y, de momento, van pocos socios a las asociaciones; claro que llevan abiertos una escasa semana, y seguimos con importantes restricciones de movilidad, así que es pronto para hacer alguna estimación”, consideran desde CatFac.

No ha ocurrido lo mismo en otros puntos de la geografía. En Zaragoza, por ejemplo, el presidente de la asociación de usuarios medicinales con el que hablamos durante el confinamiento, reconoce que han ido cortos de previsiones, y que en cuanto han reabierto han andado faltos de existencias. “No nos quedan más que 300 gramos de cogollos de ratio 1:1. Todo lo demás: ha volado”, confiesa el presidente. En el caso de esta asociación, los casi 100 socios son todos ellos pacientes que consumen cannabis con fines medicinales. Durante el confinamiento, sus dolores se habían disparado, según nos dice el presidente, y la falta de cannabis agudizó la tensión al no saber cuándo podrían volver a abastecerse.

En su caso, las medidas de seguridad adoptadas para la reapertura han sido muchas, dado que todos los socios son personas de riesgo. Solo se puede acudir al local con cita previa, en ningún caso coinciden dos socios al mismo tiempo, la entrada al establecimiento, ya sea para consulta médica o para dispensación, respeta la distancia social recomendada con los voluntarios que regentan la asociación, se han instalado pantallas de protección, y hay casi más gel desinfectante que cannabis en sus instalaciones. Las variedades más solicitadas durante las primeras semanas de actividad han sido las de altos niveles de THC. Este perfil de cannabinoides se ha replicado también en las extracciones solicitadas.

Es pronto aún para valorar cuáles han sido las pérdidas económicas debido al confinamiento, y si en lo que queda de año se estima que recuperen el tiempo perdido. De momento, la mayoría están contentos de poder recibir a los asociados de nuevo, y la prioridad es que la actividad no entorpezca la salud de quienes acuden a las instalaciones.

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